El coladero de las patentes españolas

No podía dejar pasar este artículo, publicado hoy en El Mundo, en relación a la situación actual de la investigación científica y técnica en nuestro país. En él se hace un repaso crítico y realista del panorama investigador español y de cómo esta actividad, a diferencia de lo que ocurre en otros países (sobre todo EEUU), no genera riqueza. En España, la ciencia no se traslada como debería a la realidad económica, hay una enorme diferencia entre el número de artículos científicos publicados y el número de patentes. La ciencia española está entre las mejores en este sentido, hay una gran productividad investigadora a juzgar por los resultados anuales del ISI Web of Knowledge, donde nos situamos novenos el año pasado en número de publicaciones y citas generadas.

Según el artículo, algo falla en el modelo de transferencia científica español, ya que el gran número de publicaciones no se traduce en nuevos productos y las empresas tecnológicas no parecen aprovechar este caudal tampoco:

“Hay una desconexión total entre el discurso de potenciar el I+D+i y la habilitación de unos cauces, unos mecanismos, para que engrasen el sistema y sea más fácil el trasvase del investigador a la sociedad”.

El problema, según el autor del artículo, estriba en que los científicos no saben cómo proteger sus resultados, desconocen la legislación sobre patentes y desde las universidades tampoco reciben todo el apoyo que sería deseable. Al no proteger convenientemente el producto de su investigación, son otros los que “aprovechan” estas carencias internas:

Luís Plaza, investigador del Instituto de Estudios Documentales sobre Ciencia y Tecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que realizó en 2004 un análisis de la literatura científica que aparece citada en las páginas de las patentes estadounidenses, detectó que el 40% de las citas se refería a trabajos de autores españoles que se habían publicado en revistas de investigación básica incluidas en la base de datos ISI.

Como reza el artículo, en España el reconocimiento y la financiación se consiguen en base a la evaluación de la producción científica del investigador (factor de impacto), con lo que la tendencia es a publicar lo antes posible los resultados. Evidentemente, así es imposible patentar, ya que se pierde el requisito imprescindible de la novedad de lo que se busca proteger.

Os recomiendo la lectura completa del artículo, no tiene desperdicio.

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